Arriba los ánimos, ya es primavera y tendremos todas las razones y más para estar bien. Días soleados, ropa ligera, sandalias, piel bronceada…y…, ¡uñas con color!

No nos podremos resistir a los colores tendencia, nos costará tanto elegir que acabaremos por poner 2 colores diferentes en cada mano…fantasía, por otro lado, totalmente de actualidad.
Y para que todos esos colores, a parte de quedarnos divinamente, nos duren, es esencial conocer y reconocer qué tipo de uña tenemos y adaptar los productos más adecuados para tratar las posibles carencias.

 

Más de una nos habremos dado cuenta que a veces se nos rompen enseguida o se nos abren en capas. Para daros una visión general existen muchos tipos de uñas: secas, duras y gruesas, frágiles y quebradizas, con estrías, azuladas, pálidas, muy rojas, con manchas… Y para no hacer una tesis sobre el tema os voy a comentar los 3 tipos de uña más frecuentes:

Las secas y/o deshidratadas:
son producto de una excesiva sequedad de la piel y de las mucosas epidérmicas. También pueden ser un claro síntoma de hipertiroidismo. Es normal que se abran en capas en las puntas. La vitamina A, muy rica y apropiada para las afecciones cutáneas, lo es también para estos casos por lo que se aconseja una alimentación rica en esta vitamina con alimentos como los pescados azules (sardinas, atún…), el hígado y las legumbres (espinacas, zanahorias, perejil…).

 Las duras y gruesas: El exagerado espesor de la uña la hace opaca y amarillenta. La causa reside en una excesiva queratinización de la capa superior de la uñas, que al impregnarse con sales minerales como el calcio y el silicio se endurece. Suele afectar mujeres con anemia. También cabe atribuirlo a continuas presiones sobre las uñas, que provocan una hipertrofia en el estrato córneo más superficial.

Las frágiles y quebradizas: Son uñas que se rompen fácilmente al menor golpe, generalmente de aspecto muy fino. La avitaminosis (carencia de alguna vitamina), la carencia de sales minerales o incluso el empleo de esmaltes poco apropiados y disolventes como la acetona, provocan su fragilidad. Los aceites y cremas revitalizantes y las lociones elaboradas con formol las fortalecen. Alimentos ricos en gelatina, hierro y también en vitamina A son altamente beneficiosos para combatir este problema.

Hoy en día podemos encontrar en el mercado una amplia gama de productos que nos ayudaran a combatir y resolver todas estas afecciones. La clave del éxito está en elegir el producto adecuado y sobretodo, ser regular y persistente.

Yo os aconsejo no solamente un tratamiento de choque sino también utilizar las bases de esmalte adecuadas a cada tipo de uña. Essie os propone toda una gama de tratamientos que se adaptan a la necesidad de cada uña.

Básicamente, los podemos dividir en 3 grupos: para uñas blandas y frágiles, uñas secas y quebradizas y uñas sanas y normales.

No dejéis de probarlos, es increíblemente eficaces, eso sí, con una sola condición: utilizarlos con regularidad. Se pueden utilizar como base y también como capa de acabado, con o sin esmalte de color, sin miedo ni precaución porque funcionan. Todo sea por lucir manitas, tener las más guapas y dejarse tentar por todos esos colores.

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