Desde la antigüedad se conoce las propiedades curativas de los colores, técnica que hoy en día recibe el nombre de cromoterapia o colorterapia. Es un método de armonización y de ayuda para la curación natural de enfermedades a través de los colores.  Así que, os voy a exponer en líneas generales lo que implica cada color y que podáis elegir con conciencia el tono que mejor se adapta a vuestras necesidades del momento.

Esta técnica se basa en la idea que cada color tiene un significado, que se asocia a una determinada faceta de la personalidad (física, psíquica, mental, material y espiritual), y vibra en una frecuencia específica. Los expertos han descubierto que los colores se corresponden con determinadas vibraciones que tienen velocidades, longitudes de onda y ritmos diferentes. Estas vibraciones ejercen una influencia física, psíquica y emocional de la cuales generalmente somos inconscientes. Cada color tiene propiedades curativas según el grado de calor que simboliza. Se cree que cada color puede activar la fabricación de hormonas necesarias para la armonización del cuerpo humano. Así, utilizar los colores de acuerdo con la personalidad de cada uno es como disfrutar del sol cada día de nuestra vida.

Amarillo: Es considerado el color del intelecto y se asocia a la lógica creativa, la sabiduría, la alegría, la comprensión, la intuición, el bienestar, la voluntad, la estimulación, la esperanza, el orden, el control mental y la inteligencia. Estimula la actividad cerebral y las facultades mentales. Aviva la capacidad intelectual, el desarrollo del conocimiento y el hemisferio cerebral izquierdo; actúa sobre la regulación interna (de la mujer, principalmente) es antidepresivo, generador de energía muscular, tranquiliza, despierta el entusiasmo, predispone al humor alegre y jovial, alimenta las células cerebrales dándoles vigor para trabajar sin fatigarse, fortalece los sistemas nervioso, digestivo y linfático, actúa como sedante y permite hallar soluciones reales a los problemas.

Rojo: Es cálido y sexual; de efectos más profundos y duraderos que cualquier otro color, a pesar de actuar instantáneamente; ha sido denominado el “padre de la vitalidad”. Incide positivamente en la capacidad para afrontar pruebas a corto plazo, la liberación de adrenalina, la revitalización del organismo, también sirve para generar sensualidad, incrementar el apetito y producir sed; asimismo, restablece en la convalecencia, disminuye el agotamiento físico, mejora los procesos de aprendizaje y equilibra los aspectos físico y emocional. Por otra parte, es el color de la agresividad, a evitar en personas coléricas y a de gran utilidad para las personas que faltan de energía y vitalidad.

Naranja: Es útil para quitar la fatiga, estimular el sistema respiratorio, fijar el calcio, favorecer la relación cuerpo-mente-espíritu, aumentar el optimismo, dar calor, estimular, fortalecer los pulmones el páncreas y el bazo; vivificar las emociones, generar bienestar, estimular la creatividad, incrementar los niveles de ambición, inducir a la actividad, eliminar la depresión, mejorar el sentido del humor, infundir entusiasmo, optimismo, favorecer los procesos de pensamiento, incrementar la proyección al futuro, liberar las emociones rígidas y aumentar la autoestima.

Azul: Simboliza la conciencia celestial, la verdad, tranquilidad, esperanza, afecto, amistad, fidelidad, amor, justicia, lo artístico, lo místico, lo poético, la puerta entre lo físico y lo espiritual. El color azul disminuye el egoísmo, calma pasiones, aquieta los nervios, despierta la intuición, restablece el poder de la conciencia, eleva la actividad espiritual y el orden, serena, transmite dominio y confianza, propicio para encaminar la amistad e incita a la religiosidad y a la devoción. Su uso excesivo produce melancolía, depresión, dificultad para socializar, tozudez, dureza de carácter y aislamiento.

El azul turquesa simboliza la naturaleza y la realización espiritual (por contemplación o meditación); favorece la comunicación creativa y el equilibrio de los sentimientos, la independencia, el idealismo, el pensamiento tecnológico, la sociabilidad, la capacidad de disfrutar la vida, los procesos de discernimiento y paz interior.

Verde: Color neutro formado por el amarillo (sabiduría mental) y el azul (verdad espiritual) ofrece el balance de estas dos fuerzas. Este color en su aplicación benéfica fortifica la visión, disminuye la tensión sanguínea, mejora las úlceras, calma el insomnio, los nervios y la cólera; disminuye la presión sanguínea, estimula la pituitaria, tonifica músculos y tejidos, regenera las células, produce alegría y ganas de iniciar proyectos nuevos, equilibra las energías y el sistema nervioso autónomo, repara los órganos enfermos, serena, equilibra los planos mental y físico, estimula el sistema endocrino, además de infundir seguridad.

Esta paleta de opciones, no vas a permitir sin duda ver elegir con seguridad el color que más necesitamos en función de nuestro estado emocional o físico y darnos así un merecido empujoncito en esas ocasiones en las que estemos faltas de imaginación. ¿Quien iba a decirnos que pintarse la uñas podía proporcionarnos tantos beneficios? Guapas por fuera y guapas por dentro…

Fotos: Chantal-panas, Essie, Arts-plastiques, Pinterest,


 


 

 

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