Nos ha podido pasar que las primeras veces que acudimos a un centro o salón de belleza para una manicura nos propongan un amplio abanico de manicuras y entre la oferta no sepamos muy bien qué elegir.
Para tener una idea más clara será necesario hacerse una pregunta básica:
¿Quiero simplemente tratar mis uñas o quiero tratar toda la mano?
En el caso de optar por un tratamiento “minimal” en el que buscamos únicamente dar forma, limar y esmaltar nos inclinaremos entonces por una manicura básica o express. Por lo general mucho más rápida que una manicura normal o con un tratamiento específico. Lo que no quiere decir que sea peor o que nos vaya a durar menos tiempo.


Cuando además del lado estético buscamos nutrir e hidratar en profundidad la mano entera existe una variedad amplísima de manicuras; manicuras con exfoliantes, mascarillas calientes, masaje incorporado, parafina …, etc.

La última ultra tendencia que nos llega de Brasil, es su manicura brasileña. Se conoce por su eficacia y porque se hace sin agua. Ya no necesitamos del bol de agua en el que sumergimos nuestros dedos con el fin de ablandar las cutículas. Una vez que le hemos dado forma a la uña, introducimos cada mano en un guante plástico en cuyo interior se encuentra la loción magistral que nos aportará todos los principios activos, nutrientes e hidratantes para dejarnos unas manos de seda. Entre los principales componentes podemos encontrar aceites esenciales de hamamelis, árbol de té, emolientes, queratina, calcio, manteca de karité… La ventaja no es solamente el hecho de no utilizar agua, sino que con los principios activos que contiene este tratamiento el esmalte te durará más de lo habitual. Yo no me lo creía y me he decidido a probarla. No solamente mis manos se quedaron muy suaves y sedosas sino que el esmalte, en un tono además que me encantó, Lacquered up de Essie , ¡me duró más de una semana!

Sin embargo, si lo que buscamos además del tratamiento nutriente e hidratante es relajar tensiones y mimarnos después de un día estresante, nos decidiremos entonces por una manicura spa o con masaje. Generalmente, una vez realizado el tratamiento de base, suele aplicarse un exfoliante y mascarilla que suelen variar en función de los gustos y especialidades de cada salón. Pueden ser a la almendra, aguacate, chocolate, cítrica…la carta puede ser extensa. Y se rematará con un generoso masaje no solamente de la mano sino de todo el antebrazo, hasta el codo, con el fin de relajarnos hasta casi dormirnos.
Nuestras manos habrán cambiado de cara y sea cual sea el tono de esmalte que hayamos elegido, seguro que el color no será tendrá tampoco, nunca mejor dicho, la misma cara.

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