A todas nos gusta lucir manos bonitas y a menudo solemos quejarnos de no tener unas uñas sanas y cuidadas. Siempre nos fijamos en que están secas o que se abren en las puntas, pero nos olvidamos que, con gestos básicos y una pizca de paciencia podemos en el espacio de algunas semanas cambiar drásticamente su aspecto en la mayor parte de los casos.

Tomar conciencia es muy simple : como sabemos, las uñas están compuestas en su mayor parte , como nuestro cabello de queratina, que es una proteína fibrosa muy sólida. En general, nos lavamos el pelo una vez al día, y a veces hasta cada 2-3 días. Cuando lo tenemos seco, apagado o sin brillo…, no dudamos en aplicarnos mascarillas, sérums o pedir socorro a nuestro peluquero preferido. Las manos, no solamente nos las lavamos varias veces al día sino que las maltratamos en la mayor parte de nuestras tareas cotidianas; ya sea trabajando con papel, en la cocina, cuando limpiamos,etc. Y aunque se quejen… nos olvidamos fácilmente de darles crema antes de dormir o hidratar las cutículas. Las pobres suelen ser las grandes olvidadas como lo son a menudo también nuestros pies, pero de ellos nos ocuparemos en otra ocasión.

Personalmente, me ha costado bastante admitir que las manos merecen tantos mimos como nuestro rostro, los indispensables básicos de belleza (como desmaquillarse e hidratar el rostro correctamente) y aunque al principio cuesta un poco acostumbrarse a reflejos tan esenciales como ponerse crema justo antes de dormirse, pocas cosas son necesarias saber para obtener unas uñas y manos bonitas.  Esencialmente:

Huir de los jabones agresivos. Lavarse las manos con un jabón de ph neutro, muy suave.
–  Rechazar la desnutrición. Ponerse crema al menos 2 veces al día, por la noche una nutritiva y por la mañana una hidratante de textura preferentemente no grasa que es mucho más agradable. Existen cremas especiales que hidratan al mismo tiempo las manos y las uñas. Para las cutículas existen aceites especiales (de aguacate, lirio, almendra…). Existen también lápices especiales que nos podemos aplicar fácilmente en cualquier ocasión, los podemos guardar en el bolso en caso de S.O.S. Creo que es una solución ideal para todas las que nos pasamos el día corriendo, súper práctico, me lo aplico en el metro, por la calle, tomando un café…

Rico en aceite de jojoba, aceite de albaricoque, manteca de karité, y cera de abeja que suaviza hasta las cutículas y bordes más resecos. Recuerda : a utilizar al menos un vez al día.

Evitar cortar las uñas con un cortaúñas o limarlas con una lima metálica, que es demasiado agresivas.

-Olvidarse de los detergentes, limpiadores en contacto directo con la piel. Utilizar siempre guantes.

Huir de los cambios de temperatura demasiado severos, es decir, lavarse las manos en agua muy fría y cambiar de repente a un agua muy caliente, lo que no hace mas que agravar las deshidratación

Nunca ponerse un esmalte sin aplicar primero una base protectora o tratante.

NO mordisquearlas o tirarse las pieles inflamando así la zona cuticular. ” Ya lo sé, esto es obvio, pero te lo tengo que decir y te lo diré hasta que dejes de hacerlo: No mordisquearse…”

– En el caso de uñas de gel, o porcelana, o incluso con esmalte permanente, nunca quitárselas una misma arrancándoselas directamente. Es mejor acudir a un profesional especializado. Lo único que conseguimos actuando así es maltratar nuestra uña natural destruyendo las capas de queratina, ya que las capas de queratina en contacto con el esmalte o el gel se desprenden junto con este dejando la uña más fina y vulnerable.

Con todo estos consejos y poniéndole un poquito de entusiasmo lograremos obtener unas manos y uñas perfectas para lucir en tándem todos los colores y accesorios del momento.

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